viernes, 21 de febrero de 2014

Pretzel de espinacas

¿No te ha pasado que a veces encuentras recetas que quieres hacer a toda costa, cueste lo que cueste, aunque no sepas muy bien cómo?. Porque eso fue lo que yo pensé cuando vi esta receta de pretzel de espinacas de Half Baked Harvest.

Sin embargo yo suelo agobiarme un poco cuando empiezo a leer recetas en inglés, y empiezas a pensar cuánto es una taza y media, cuánto es una onza, cuántos gramos son una cucharada, etc. Si te pasa como a mí, que no tengo los medidores adecuados, te servirán las tablas de conversión de medidas que puedes encontrar aquí. Por suerte, medir gramos y mililitros no resulta del todo imposible gracias a las tablas y la pesa (en mi caso, la Thermomix). 

Lo cierto es que cuando no pienso con antelación qué voy a cocinar me encuentro con que no tengo todos los ingredientes, pero a mí me gusta improvisar, así que esta publicación está dedicada a todas esas personas que no tienen miedo a interpretar recetas a su manera.
La receta original se llama Pretzels de espinacas y alcachofas. A mí no me gustan las alcachofas así que ya puedes imaginarte cómo sigue el resto jeje. Mi interpretación personal de esta receta es la siguiente, espero que te guste, y si te decides a seguirla, me cuentes cómo te ha ido.

Para hacer la masa yo utilicé la Thermomix. Puedes hacerla a mano pero necesitarás una varilla. Ingredientes y pasos: 
  1. Verter en el vaso 120 ml de agua y dos cucharadas de azúcar morena. Programar 2-3 minutos, 37 grados, velocidad 2.
  2. Añadir una cucharada sopera rasa de levadura seca en polvo y mezclar unos segundos.
  3. Añadir el resto de ingredientes: 100-120 gramos de mantequilla sin sal derretida, 230 ml de cerveza, una cucharada de sal, 360 gramos de harina de trigo y 280 gramos de harina de repostería.
  4. Programar 1 minuto velocidad espiga (o hasta que la masa se separe de las paredes del vaso).
  5. Dejar reposar en un recipiente hasta que doble su tamaño (entre 45-60 minutos).
Para hacer el relleno preparé en el fuego una bechamel muy fina (nada que ver con la receta original). Con un poco de aceite en la sartén doré un ajo, luego añadí la harina de trigo (una cucharada) y aproximadamente 150 ml de leche desnatada. Cocinar a fuego medio unos minutos. Cuando la masa esté uniforme añadir un poco de queso rallado emmental (el que usamos para las pizzas) y un puñadito de espinacas frescas (todo esto un poco a ojo). Yo aproveché también para añadir un poco de jamón serrano picado que tenía en la nevera. Cocinar hasta que las espinacas estén bien incorporadas a la crema.
Separar la masa en partes iguales. Estirar cada una de las partes dando una forma alargada y colocar un poco de relleno encima. A continuación cerrar por ambos lados y dar forma cilíndrica (si hace falta tira de los extremos con cuidado). Coger un extremo y llevarlo hacia el centro haciendo forma de pretzel; hacer lo mismo con el otro extremo. Aplastar un poco para sellar. A continuación, dar una capa de huevo batido en la superficie (esto es opcional, lo único que hace es proporcionar un color dorado más bonito al horneado) y dejar caer unas piedritas de sal por encima. Si seguiste el enlace de la receta original habrás visto en imágenes todo este proceso.
Consideré que estar guisando antes de hornear no era necesario así que, habiendo precalentado el horno con anterioridad, hornear a 220 grados centígrados durante 15-20 minutos o hasta que estén dorados (si te es de utilidad, yo siempre utilizo este conversor de grados). Nota: aunque yo me aventuré y no lo hice quizá sería recomendable cocerlos un poco antes de hornear para que queden bien del todo, ya que a mí algunas partes me quedaron un poco crudas. Dejar enfriar durante unos minutos antes de comer. 

Para una tarde de viernes parece un buen plan, ¿no crees? ¡Ricos ricos! ;)

lunes, 10 de febrero de 2014

Mil cosas a medias y un montón de trabajo

A estas alturas de año pensaba que ya habría compartido contigo las imágenes de mi nuevo estudio/ taller (que, por otro lado, es el principal motivo de mi ausencia de publicaciones) pero lo cierto es que este final se está haciendo de rogar. Hemos trabajado a destajo durante las últimas semanas y, en realidad, está todo bastante adelantado y voy viendo ya la luz al final del túnel pero reconozco que tengo muchas ganas de tenerlo todo terminado y colocado, para, por fin, empezar a trabajar en él a pleno rendimiento (soy plenamente consciente de que nunca más se verá tan ordenado jeje).
Si bien son pocas o ninguna las imágenes que puedo compartir por el momento del proceso, quiero mostrarte algunas que me han servido de inspiración, aunque si has estado atento a mi cuenta de Instagram seguramente ya sabrás que mi pared de pizarra es ya un hecho ;)
Los aspectos que he tenido en cuenta a la hora de organizar este espacio han sido:
  • capacidad de almacenaje
  • luz natural a raudales
  • gran mesa de trabajo en lugar luminoso
  • colores neutros con toques de color
  • paredes cambiantes (tablones de inspiración)
Algunos de los espacios más inspiradoras y que, a mi parecer, desbordan creatividad por todos lados son los de artistas como Lisa Congdon (puedes ver algunas imágenes aquí, aquí, y aquí), el estudio de Joy Cho de Oh Joy (también puedes verlo aquí) y, como no, el maravilloso estudio/ casa que está construyendo el equipo de A Beautiful Mess

Puedes ver otro montón de imágenes inspiradoras y todas las fuentes aquí. Igualmente este mes he estado buscando inspiración (sobre todo en Pinterest, lo reconozco, es una adicción) para algunos proyectos más, como es la decoración de una casa rural de la que espero poder contarte más novedades pronto (puedes ver mi tablón de inspiración aquí) y de algunas ideas para hacer un gran comedor familiar (que puedes ver aquí).

¡Feliz semana!

viernes, 24 de enero de 2014

Espejito, espejito...

Este espejo llegó a nosotros en una mudanza de hace unos años (de ese lote de muebles maravillosos que nos quedamos de la casa de mis suegros). Su estado original era impecable, a no ser por las numerosas capas de barniz (y sus respectivos churretones), algunos agujerillos y un pequeño golpe en la parte de abajo, pero casi ni se nota porque queda disimulado con la parte trasera. Se puede decir que estaba en perfectas condiciones tal y como estaba, pero con este aspecto encaja mucho mejor en nuestra casa, ¡y a mí me gusta muchísimo más!
No ha llevado demasiado trabajo. Fue lijado suavemente para quitarle las marcas de las capas de barniz anteriores y luego pintado con pintura en spray en color plata, finalizando con una pátina de betún de judea. Ya ves el resultado. En realidad es el segundo espejo que habita en nuestra casa con este acabado y es que nos gusta mucho lo elegante que luce, además de combinar bien con muchos estilos decorativos.
Antes había un cuadro en su lugar (recuerdo de un viaje). Ahora, aunque menos colorido que su predecesor, este espejo aporta un poco más de estilo a nuestro salón, y una sensación de amplitud (ésa que dicen que aportan los espejos). Las próximas navidades haré algún adorno especial para que cuelgue delante de él. No he decidido aún el qué pero quizá algo como esto. Me encanta. ¡Feliz fin de semana! A mí éste finde me toca seguir trabajando en mi taller (¡espero enseñártelo pronto!).

martes, 14 de enero de 2014

Paredes de pizarra totalmente inspiradoras

Imagen vía Smitten Studio.
Ayer mismo compré mi segundo bote de pintura de pizarra negra (el primero lo utilicé para hacer las pizarras de nuestra boda y algunas cosas más, como este macetero, ¿lo recuerdas?). En este caso es para una pared de mi estudio y estoy deseando ver el resultado final; ¡si se parece a alguna de estas imágenes me daré por satisfecha!
Imagen vía Design Sponge.
Imagen vía Apartment Therapy.
Ya lo sabes, hago listas mentales y también las escribo, y también soy una persona muy visual y de memoria fotográfica, así que muchas veces me encuentro con un problema, y es que tengo tantas libretas donde apunto ideas, cosas que hacer o que comprar, que me gustaría disponer de un espacio que me permitiera poder verlo todo de un vistazo. Creo que una pared donde poder escribir y organizar mis ideas y mis días a gran escala es la solución perfecta, ¿no crees tú? ;)
Imagen vía My Paradissi.
Por fortuna, mi estudio es una estancia bastante luminosa (a pesar de tener un único ventanal), así que no creo que una pared oscura vaya a restar luz a la misma, pero no deja de ser una aventura pintar una pared de negro... estoy hasta nerviosa jeje. ¡Espero poder empezar a pintar mañana mismo!

martes, 7 de enero de 2014

Este año quiero vivir en mayúsculas...

Estoy convencida; 2014 va a ser un gran año. Quizá no pasen grandes cosas en mi vida o quizá sí, nunca se sabe, pero sí tengo una cosa clara, éste va a ser un gran año, va a ser mi año. ¿Quieres saber por qué?
En muchas ocasiones hablamos sobre lo mucho que esperamos (las personas en general) el nuevo año para dejar atrás todas esas preocupaciones o momentos no demasiados felices ansiando que el que comienza nos depare mejores momentos. No te voy a decir que yo no lo he deseado, pero he decidido cambiar mi idea de ver el futuro. No me malinterpretes, claro que me gustaría que el nuevo año me trajese sólo momentos felices, pero sé que no es posible, simplemente porque la vida no son sólo momentos felices. Por fortuna o por desgracia las risas y las lágrimas conviven en nuestro día a día, y eso es la vida, eso es VIVIR.

En ocasiones las penas te nublan la vista y desdibujan el horizonte haciendo que no sepas a dónde debes dirigirte. Porque claro que sí, yo también tengo mis penas, aunque no las comparta a los cuatro vientos. En los malos momentos es frecuente verlo todo negro pero siempre hay un instante en que nuestra cabeza hace click, ese momento que lo cambia todo, y nos muestra una maravillosa paleta de grises, hasta que un día volvemos a ver la vida de color de rosa. 

No voy a engañar a nadie, la vida es un compendio de cosas buenas y malas, pero tenemos que aprender a VIVIR con una sonrisa perenne que, aunque no se refleje en nuestro rostro, esté ahí, dándonos fuerza para levantarnos cuando caemos, y seguir adelante sonriendo sin parar.

Mi click me dijo quiero vivir en mayúsculas, no quiero perderme nada, quiero caminar hacia adelante y disfrutar del camino todo el tiempo que pueda. Porque VIVIR es reír y también llorar, de felicidad o de tristeza. VIVIR es sentir. VIVIR es sobrellevar los malos momentos de la mejor forma posible, apoyándonos en las personas que nos quieren y que nos tienden su mano. VIVIR es tener grandes y pequeños sueños, aunque a veces algunos no se cumplan. VIVIR es luchar cada día intentando que cada momento sea especial. VIVIR es compartir, escuchar, y a veces también callar. VIVIR es aprender a sacar el lado positivo de las malas experiencias (nadie dijo que fuera fácil). VIVIR es un regalo, sólo depende de nosotros cómo queremos disfrutarlo. Y yo he decidido que quiero VIVIR cada momento con intensidad y no quedarme quieta viendo mis días pasar. Por eso 2014 va a ser mi año, porque voy a vivir en mayúsculas, y porque no voy a permitir que nada ni nadie (ni siquiera yo misma) me impida hacerlo. 

Ésta es mi declaración de intenciones y espero que sea mi nueva filosofía de vida aprendida. ¿Te apuntas tú también a vivir en mayúsculas?
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